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¿Qué es la Espondilitis Anquilosante?

  • admin
  • septiembre 16, 2015

¿Qué es la Espondilitis Anquilosante? La espondilitis anquilosante (EA) es un tipo de artritis que afecta específicamente a las articulaciones de la espalda. Esta es una enfermedad que causa dolor e inflamación en las vértebras, provocando rigidez y limitando significativamente la movilidad de los pacientes que la padecen.

Espondilitis Anquilosante

¿Qué es la Espondilitis Anquilosante?

Los síntomas comienzan usualmente en la parte baja de la espalda y nalgas y cursa progreso hacia la parte superior de la columna, pecho y cuello. Con el tiempo, otras articulaciones como las caderas, los hombros y las rodillas también pueden verse afectadas.

En contra de lo que pueda parecer, la EA no es exclusivamente una enfermedad articular sino que está considerada como una enfermedad sistémica, por lo que su desarrollo repercute en otros órganos, como pulmones, ojos y corazón y su aparición puede causar fiebre, pérdida de apetito, cansancio e inflamación de otros órganos además de la columna vertebral dónde se origina.

Curiosamente, la espondilitis anquilosante se manifiesta en personas jóvenes, dándose la estadística de que tan sólo un 5% de los pacientes son mayores de 45 años, mientras que la mayoría de los pacientes padecen los síntomas de la enfermedad antes de los 30 años. Una enfermedad que les acompañará de por vida ya que tiene carácter crónico. Otro dato curioso es que la padecen casi el doble de hombres que de mujeres.

Pero, ¿qué puede hacer que una persona joven padezca una enfermedad tan limitante? Conocer el origen de la espondilitis anquilosante es motivo de preocupación y ocupación de la comunidad médica especializada y aunque la mayoría de los estudios científicos demuestran que el gen HLA-B27 – que se encuentra en un 90% de los anglosajones con EA- está indiscutiblemente ligado a la enfermedad, no parece ser el único causante ya sólo uno de cada 20 pacientes poseedores de dicho gen la padecen.

Recientemente, se ha descubierto dos genes más relacionados con la enfermedad, el IL23R y el ERAP1. Probablemente, todos estos genes actúen más como factores de predisposición a la enfermedad que como verdaderos causantes de la misma. Algunos estudios demuestran una evidencia de que la espondilitis anquilosante pueda desarrollarse a causa de una infección, concentrando los estudios sobre diversos tipos de bacterias que podrían facilitar el avance de la enfermedad.

Sin embargo, a día de hoy, sigue sin conocerse la causa exacta de la espondilitis anquilosante y probablemente, sean no uno sino varios factores los que la desencadenen, los genes, el medio ambiente, etc…

Tratamiento de la Espondilitis Anquilosante

La siguiente pregunta que los pacientes nos plantean a los médicos especialistas es ¿Puedo curarme de la espondilitis anquilosante? ¿Qué tratamiento debo seguir? ¿En qué afectará a mi vida esta dolencia?

Lamentablemente, hoy en día, no podemos ofrecer una cura para la espondilitis anquilosante. Existen tratamientos paliativos y medicamentos que reducen el dolor y la inflamación, en algunos casos es posible mejorar con cirugía, pero los pacientes tendrán que aprender a vivir y sobrellevar los síntomas de esta enfermedad de la mejor manera que puedan.

Los tratamientos actuales se basan en la minimización de la inflamación y la rigidez y por tanto, del dolor provocado por estos síntomas.

Cuando todas las medidas anteriores fracasan, la cirugía puede ser una alternativa para algunos pacientes. La cirugía indicada para estos pacientes suele centrarse en el reemplazo de las articulaciones, con el fin de restaurar las coyunturas afectadas. Algunos de estos reemplazos suelen ofrecer un gran resultado para los pacientes, especialmente los de rodilla y cadera. Sin embargo, cuando se trata de la columna vertebral, la intervención es sumamente complicada, por lo que sólo se realiza en casos muy concretos y en centros muy especializados.

Como alternativa a la intervención quirúrgica y como complemento de los medicamentos -que habrán de ser recetados por su médico en función de su caso y necesidades- existen en el mercado numerosos dispositivos de autoayuda, que consisten fundamentalmente en hacer la vida cotidiana más fácil para estos pacientes limitados en su movilidad.

El ejercicio supervisado y regular ayudará a evitar la rigidez y por tanto, a conservar lo más posible, la capacidad de movimiento de los pacientes. La ayuda de un fisioterapeuta especializado será muy valiosa para lograr realizar una rutina de ejercicios adecuados a sus necesidades.

Hay ejercicios especialmente adecuados para esta enfermedad. La natación, practicada en modo “de espalda” es un excelente ejercicio que contribuye a disminuir el dolor y la rigidez. El pilates, supervisado por un buen especialista, es otra manera excelente de combatir los síntomas clásicos de dolor, rigidez y pérdida de movilidad. Incluso también ayuda a mejorar la capacidad respiratoria de aquellos pacientes que tienen dificultades

Por último, parece necesario añadir que mantener una postura adecuada ya sea mientras duermen, mientras están sentados o de pie, es no sólo recomendable sino fundamental para paliar en la medida de lo posible, los efectos adversos de la espondilitis anquilosante.

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